Tolerancia Inmune Humoral inducida por los refuerzos vacunales

Estimados miembros de Akasha Comunidad:

A la mayoría de la gente le da gusto tener la razón en una discusión. Supongo que es un asunto de egos. Y la comunidad científica está llena de egos inflados; un poco como ocurre en las comunidades de artistas, pero entre científicos egocéntricos se trata de comparar tallas cerebrales (o eso creen quienes le entran al juego quasifreudiano).

El asunto es que no debiéramos aspirar a tener la razón y mucho menos regodearnos con ello, sino cuestionarnos siempre, intentar desmentirnos, desafiar nuestras ideas. Es la única forma de evitar que se nos anquilose la mente, que no nos empantanemos en el dogma… Una mente dogmática no podrá jamás aprender cosas nuevas. ¡Probablemente una mente dogmática cree que no existen cosas nuevas por aprender!

Sería mucho mejor para mí el tener que aceptar, públicamente y con todas sus letras, que las hipótesis que planteé hace más de dos años, fueron desmentidas y no resistieron los desafíos experimentales, que la evidencia empírica mostró que estaban equivocadas, pero lamentablemente no ha sido así. Y digo que sería mejor porque significaría que la gente que se inoculó estaría sana, con un sistema immune protector, sin riesgos de desarrollar patologías por coagulación alterada, trombos, autoinmunidad, autoinflamación y desregulación immune. Significaría que hubiera terminado esto que siguen proclamando como pandemia con ola, tras ola, tras ola. Significaría que no habría un excedente de mortalidad, una baja en la fertilidad y un incremento en el número de casos de cáncer. Significaría que no estarían muriendo repentinamente y sin motivo alguno, niños, adolescentes, jóvenes, colegas en las universidades y demás sitios laborales, en frecuencias inusitadas. Claro que preferiría haberme equivocado. Pero la evidencia sigue mostrando, cada vez con mayor insistencia, que aquello que muchos especulamos, predecimos y advertimos desde antes de que la gente fuera a inocularse, no era descabellado, y era certero. Y ahí no nos quedaremos, como si hubiera sido una victoria pírrica, quienes elegimos la ciencia como profesión; no, seguimos y seguiremos preguntando y cuestionando, porque ese es nuestro trabajo y amamos hacerlo.

Hoy quiero compartir con ustedes este estudio, publicado hace unas semanas por Gao y colaboradores en la Revista iScience (https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(22)01751-5).

El estudio confirma experimentalmente lo que he explicado acerca de lo que puede ocasionar esa estimulación monoantigénica repetida (es decir, las múltiples dosis y refuerzos de estos productos). Su artículo se titula (traducido del inglés) “La vacunación extendida con los refuerzos SARS-CoV-2 RBD inducen tolerancia inmune humoral y celular en ratones“.

Tal vez piensen que la tolerancia siempre es buena, pero en cuanto al sistema inmune, definitivamente no siempre lo es. Eso es porque tolerar significa ya no hacerle caso a algo que está ahí. Es buenísimo que establezcamos tolerancia inmune hacia las bacterias que forman nuestra microbiota, y ocurre esto durante nuestro desarrollo temprano, pero no es recomendable que generemos tolerancia a antígenos diversos que se supone estamos intentando evitar. Nuestro cuerpo no acostumbra ser estimulado constantemente con antígenos. Cuando ocurre, se da la tolerancia.

Gao y colaboradores encontraron que recibir múltiples dosis de refuerzos después de las dosis originales decrementa significativamente la síntesis de anticuerpos específicos, así como su capacidad de neutralización de las variantes Delta y Omicron. Además, es afectada negativamente la actividad de los linfocitos CD4+ y CD8+T e incrementa la expresión de PD-1 y LAG-3 (receptores inhibitorios asociados con estamos de tolerancia inmune y que se asocian a menor producción de linfocitos citotóxicos de memoria. Finalmente, constataron un incremento en la diferenciación a Tregs y una mayor producción de IL10, lo que puede llevar a una menor actividad y diferenciación de linfocitos B

Es decir, Gao y colaboradores (https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(22)01751-5) mostraron que, efectivamente, es pésima idea esto de estar ‘reforzando’ con más y más dosis (me parece que lo único que se refuerza es la cartera de pocos, así como los eventos adversos serios y hasta fatales que están experimentando algunos).

Los autores utilizaron vacunas subunitarias contra RBD de Spike (como Novavax, como Abdalá) y son conscientes de que estas no son iguales en su acción a las de ARNm sintético o las vectorizadas [nota de KAW: no, no son iguales; los efectos sobre el sistema inmune son mucho peores con las de ARNm sintético y las vectorizadas]. Sin embargo, sí discuten las implicaciones de esta sobreestimulación antigénica a la que tantos humanos están siendo expuestos. De hecho, su discusión es bastante completa y toman en cuenta las limitaciones como el haber usado ratones en vez de primates, entre otros aspectos. En otras palabras, no se quedan con la idea de que tienen razón, sino que buscan, ellos mismos, los aspectos débiles de su estudio. Eso es, precisamente, de lo que se trata la ciencia.

Concluyen pidiendo precaución con la aplicación de los refuerzos. Lástima que lo que menos ha habido en estos años es, precisamente, la precaución… El principio más importante en la medicina, a la par de la ética, que ha brillado por su ausencia.

Espero que está información les sea de utilidad, Karina AW

PD. Una expresión coloquial como resumen del artículo de Gao y colaboradores. Espero que sus conocimientos básicos sobre Inmunología igualen su habilidad de jugar con las metáforas: Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe.

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